Ir al contenido
Inicio Artículos Trabajo Catálogo Contacto Área de cliente

Cables submarinos, centros de datos y decisiones que no parecen políticas (pero lo son)

Cables submarinos, centros de datos y decisiones que no parecen políticas (pero lo son) Sobre Cancela, OpenEuroLLM y los dilemas reales de la transformación digital Utopías digitales, de Ekaitz …
23 de junio de 2026 por
Tags: Tecnología

Utopías digitales, de Ekaitz Cancela Rodríguez (Verso Libros, 2023), es un libro que intenta explicar por qué el debate sobre tecnología se ha ido estrechando hasta el punto de que muchas decisiones parecen meramente técnicas cuando, en realidad, son políticas. Cancela sostiene que el problema no es solo la concentración empresarial o el poder de las grandes plataformas, sino algo más silencioso: la normalización de un marco en el que determinadas soluciones digitales se dan por inevitables y otras ni siquiera llegan a formularse. El libro no ofrece una gran teoría cerrada, pero sí una serie de contextos, ejemplos y preguntas que ayudan a ampliar la mirada.

Infraestructura física: el recordatorio de que las cajas negras tienen tornillos y cables…y se pueden fundir.

Una de las aportaciones más útiles es el desplazamiento del foco hacia la infraestructura. La parte dedicada a los cables submarinos y a los centros de datos recuerda que lo digital tiene geografía, consumo energético, fiscalidad y relaciones de poder muy concretas. No estamos ante «la nube» en abstracto, sino ante una red de infraestructuras controladas por unos pocos actores que condicionan el acceso, los costes y las reglas. Esta insistencia en nombrar la materialidad de lo digital es importante, porque rompe con la idea cómoda de que la tecnología son solo aplicaciones, pantallas y servicios.

El libro gana densidad cuando baja al terreno de las políticas públicas y el municipalismo. El caso de Barcelona, con la apuesta por software libre, infraestructuras propias y servicios digitales diseñados con criterios de bien común, se presenta sin mitificación. Cancela reconoce los avances, pero también los límites: la fragilidad frente a los cambios de gobierno, las resistencias internas, las dificultades de sostener estrategias a largo plazo en administraciones sometidas a una presión constante de urgencia. La lección no es que «lo público» resuelva por definición, sino que cuando hay voluntad política y cierta continuidad, es posible construir alternativas parciales al modelo de dependencia de las grandes plataformas.

Otro bloque interesante es el que revisa experiencias tecnopolíticas en América Latina, África o Asia. No se presentan como modelos exportables, sino como recordatorio de que la imaginación tecnológica no nace en las sedes de las grandes empresas, sino en contextos concretos que a menudo trabajan con restricciones fuertes y, precisamente por eso, exploran otras combinaciones de herramientas, organización y gobernanza. Ahí el libro se cruza con una cuestión que también aparece en muchos debates de economía social y solidaria: hasta qué punto importamos soluciones pensadas para otros entornos, con otros problemas, y las forzamos sobre realidades que demandan otra cosa.

El capítulo sobre el «crédito comunista» funciona más como provocación que como propuesta programática. Al recuperar los viejos debates sobre cálculo económico socialista y cruzarlos con la capacidad actual de procesar información masiva, Cancela no plantea un plan de planificación centralizada, sino una duda razonable: ¿por qué seguimos actuando como si el mercado fuera el único mecanismo posible para coordinar información compleja? La pregunta puede parecer abstracta, pero tiene consecuencias muy concretas cuando pensamos en plataformas digitales, gestión de datos públicos o servicios esenciales intermediados por empresas privadas.

En paralelo a la lectura del libro, he trabajado con una cooperativa gallega que se encuentra justo en uno de esos cruces que Utopías digitales describe en abstracto: decidir si refuerza su dependencia del ecosistema Microsoft o si apuesta por una combinación más abierta basada en herramientas abiertas y soluciones interoperables. Sobre la mesa no había grandes conceptos, sino cuestiones muy sencillas: dónde están sus datos, cuánto cuesta moverlos, quién decide las tarifas futuras, qué pasa si un proveedor cambia las reglas, cómo integrar contabilidad, intranet, atención a clientes y automatización de procesos sin quedar encerrados. Esa discusión, aparentemente técnica, era en realidad una versión práctica de la pregunta de Cancela: ¿hasta qué punto podemos mantener margen de maniobra si aceptamos sin discusión las arquitecturas que el mercado nos pone delante? Algo de esto he explorado antes al escribir sobre la necesidad de apropiarnos de la IA: no basta con saber usar las herramientas si no tenemos capacidad de decisión sobre ellas. En este tipo de procesos también se ve con claridad algo que el libro sugiere: la infraestructura condiciona la imaginación organizativa. Cuando la información está fragmentada en varios sistemas cerrados, es más difícil pensar en nuevos flujos de trabajo o en automatizaciones que liberen tiempo para tareas de valor añadido. Cuando toda la estrategia digital se apoya en un solo proveedor, resulta más complicado explorar soluciones cooperativas o combinaciones híbridas. Utopías digitales no ofrece recetas para estos dilemas, pero ayuda a nombrarlos, a entender que no son meras cuestiones de «qué software es mejor», sino decisiones sobre dependencia, riesgo y capacidad futura de decisión. En cierto modo, también conecta con la idea de que el error no es un fallo, es el diseño: los límites que encontramos en estos sistemas no suelen ser accidentes, sino consecuencia de cómo se han construido para maximizar dependencia.

Un ejemplo reciente de que otra imaginación tecnológica es posible — aunque sea parcial y experimental — lo ofrece el proyecto OpenEuroLLM, una iniciativa europea que agrupa a instituciones de investigación y empresas tecnológicas para desarrollar modelos de lenguaje abiertos, transparentes y conformes con la regulación europea. A diferencia de los grandes modelos propietarios, OpenEuroLLM comparte públicamente sus datos de entrenamiento, código y métricas de evaluación, con atención específica a la diversidad lingüística europea. No es una solución mágica ni garantiza nada por sí misma, pero sí representa el tipo de infraestructura digital que Cancela echa de menos: pública, documentada, orientada a necesidades que no se resuelven dejando que el mercado decida. Que exista no cambia el tablero de juego, pero al menos amplía las opciones para quienes quieren pensar fuera del modelo dominante.

En conjunto, el libro mantiene un tono sobrio. No idealiza las alternativas ni demoniza de forma simplista a las grandes plataformas. Señala sus asimetrías de poder y sus efectos estructurales, pero reconoce que, en muchos casos, las administraciones y las organizaciones acaban recurriendo a ellas porque no hay, hoy por hoy, una red de infraestructuras públicas o cooperativas con el mismo nivel de madurez. Justamente por eso insiste en la importancia de sostener y documentar las experiencias que intentan ir por otro camino, aunque sean parciales o estén llenas de tensiones.

Mi impresión final es que Utopías digitales aporta contexto y matiz en un debate que a menudo se reduce a consignas a favor o en contra de «la tecnología». Cancela no propone un modelo acabado ni promete soluciones rápidas; se limita a reconstruir cómo hemos llegado hasta aquí y a señalar espacios donde todavía hay margen para ensayar alternativas. Leído desde la práctica de organizaciones que se ven obligadas a decidir qué tipo de dependencia tecnológica aceptan, el libro funciona como una herramienta de apoyo: no dice qué hacer, pero sí ayuda a formular mejor las preguntas. Y, en un campo tan saturado de certezas apresuradas — donde cada semana alguien promete que una nueva herramienta lo cambiará todo —, eso no es poca cosa.

Impulso proyectos que cruzan plataformas digitales, redes de economía solidaria y estrategias de transición justa. No creo en soluciones neutrales.

More from Jose M. Ruiberriz

Recommended from Medium

[

See more recommendations

](https://medium.com/?source=post_page---read_next_recirc--9b1fa254d269---------------------------------------)

Cuando una inteligencia artificial te dice que no estuviste donde estuviste
Hace unos días le mostré una foto a una inteligencia artificial. Una imagen tomada con el móvil durante un evento familiar en Peñaflor, Sevilla. En ella se ve a una virgen sobre un retablo dorado…