1. El paquete que esperó
El libro llegó a mi casa en septiembre de 2025, en un sobre acolchado que pesaba más de lo que yo esperaba. Trescientas y pico páginas de papel reciclado con una portada verde que se lee desde el otro lado del salón. Dentro, la nota que Lluís acompaña con cada copia y un Sé feliz! manuscrito al margen. Lluís me lo había avisado por mensaje semanas antes, con esa humildad suya que nunca consigo del todo imitar. Lo abrí, lo hojeé por el índice y lo dejé en la mesa del salón con la intención honesta de empezarlo aquel mismo fin de semana.
No fue aquel fin de semana. Tampoco el siguiente. El libro estuvo meses acompañándome a distancia, moviéndose con la pila de libros activa, sobreviviendo a varias limpiezas, preguntándome cada vez que lo veía si aquella tarde sería la tarde. Lo que leí mientras tanto no fue ajeno a su tema: informes de consorcio, formularios europeos, correspondencia con prisa que exigía respuesta la semana siguiente. El libro, con su portada bien diseñada y su peso físico, parecía contener algo distinto, algo que pedía otro tipo de atención y yo no sabía cuándo iba a tenerla.
La tuve este mes de abril, seis meses después de su llegada. Lo leí de un tirón durante dos tardes, con la sensación de que había hecho bien en esperar. Cuando cerré la última página lo dejé sobre el escritorio y supe que tenía que escribir sobre él. No por obligación amistosa hacia Lluís Muns, que la hay. Sino porque el libro contiene algo que conviene contar a más gente.
Esta reseña la escribo desde ese lugar. Desde el respeto por un libro bien pensado, por tres voces que llevan décadas trabajando el dinero, y por la porción del ecosistema ibérico que el libro elige iluminar. Desde el cariño de quien sabe que cada libro publicado sobre monedas complementarias es una pequeña victoria. Y desde la experiencia de haber acompañado cuatro de esas monedas en territorio español y haber visto continuar solo una.
2. Lo que propone el libro
Muns, Van Arkel y Alenda-Demoutiez construyen un marco conceptual al que llaman Social Trade Booster. La idea, expresada con la sencillez que solo se consigue después de muchos intentos, es esta: el dinero público se nos escapa de las ciudades. Se evapora hacia grandes centros comerciales, hacia proveedores globales, hacia economías metropolitanas que absorben como esponjas lo que nuestros ayuntamientos gastan con esfuerzo. Y la solución que el libro propone no es nacionalizar nada ni fundar una utopía, sino reprogramar una parte de ese dinero para que, durante un tiempo, no pueda salir del territorio. Para que circule entre el panadero y la peluquera, entre la cooperativa textil y el electricista del barrio, multiplicando el impacto de cada euro.
El libro ofrece, para lograrlo, tres herramientas fundamentales. La primera es el contador de tiempo, versión digital de la vieja moneda oxidable del alcalde de Wörgl en 1932: una cuenta atrás que penaliza el atesoramiento y premia la circulación. La segunda es la comisión de cambio personalizada, una tasa variable que permite financiar iniciativas locales según a dónde vaya el dinero, y que convierte el gasto municipal en una herramienta de política pública fina. La tercera, y la que más me interesa, es el índice del multiplicador local, un instrumento de medición que permite saber, con evidencia empírica sólida, cuánto se queda del gasto público dentro de la ciudad que lo recauda.
El capítulo doce, dedicado a Santa Coloma de Gramenet, traduce todo esto a una única cifra que podría ser el epígrafe de la década: antes del sistema de pago local, de cada diez euros que el ayuntamiento concedía en subvenciones, solo 2,91 se quedaban en la ciudad. En 2022, con la moneda Grama funcionando, esa cifra había pasado a 9,02. Nueve de cada diez. Si una política pública tuviese que demostrar su existencia con una métrica, sería muy difícil mejorar esta.
Los autores no son tres voces cualesquiera. Henk van Arkel dirige STRO, la Social Trade Organisation holandesa que lleva cincuenta años diseñando monedas comunitarias, del C3 al Cyclos, de América Latina a Europa. Lluís Muns es consultor senior en Learning by doing de Barcelona y pisa la moqueta de la administración desde los años noventa, en municipios catalanes donde fue gerente, concejal y dinamizador comercial. Juliette Alenda-Demoutiez, de la Universidad Radboud en Nimega, trabaja en economía del desarrollo, post-crecimiento y gobernanza, con la mirada anclada en el África subsahariana. Son, respectivamente, patriarca histórico, consultor de campo y voz académica crítica. El libro funciona porque sus tres voces se ensamblan sin aplastarse. Se lee con la sensación de que cada sección la escribe el más adecuado.
3. Por qué importa ahora
Hace diez años, leer un libro sobre monedas complementarias tenía algo de afición extravagante. Cosa de economistas alternativos, de transicionistas, de cooperativistas con brillo en los ojos que hablaban de Gesell como otros hablan de Bitcoin. Hoy, la conversación ha cambiado de forma y de sala. Los bancos centrales europeos están terminando de diseñar el euro digital. Las gigantes tecnológicas acumulan stablecoins privadas respaldadas por bonos del tesoro estadounidense. La fragmentación del sistema internacional de pagos, que durante treinta años fue un monolito dolarizado, empieza a mostrar grietas geopolíticas que no están ahí por capricho.
En ese contexto, la pregunta ya no es si vamos a tener dinero programable. Vamos a tenerlo, en alguna forma. La pregunta es quién lo programa. Si lo programan los bancos centrales, tendremos trazabilidad del gasto ciudadano, fiscalidad automática y quizá alguna pérdida difícil de medir sobre el efectivo como espacio de libertad. Si lo programan las plataformas privadas, añadiremos otra capa al tecnofeudalismo que ya conocemos. Si lo programa la comunidad, a través de administraciones públicas que se atreven a hacerlo, tendremos herramientas como la Grama.
Las monedas complementarias municipales son, en este mapa, la pieza silenciosa. No salen en los titulares. No generan miedo. No levantan debate parlamentario. Pero están ahí, trabajando a velocidad lenta, demostrando que el dinero puede diseñarse para que se comporte distinto. El libro de Muns, Van Arkel y Alenda-Demoutiez lo dice sin decirlo del todo: en el frente de la soberanía monetaria, lo municipal tiene la pieza menos vigilada y, por eso mismo, la más innovable.
4. Cuatro monedas
Durante la última década, desde el Área de Economía Social y Solidaria de la ONG española ACPP, he impulsado o acompañado cuatro monedas locales municipales. La Ossetana, en San Juan de Aznalfarache, que nació en 2014. Una acción demostrativa en el distrito sevillano de Cerro-Amate, dentro del proyecto europeo MedTOWN, entre 2019 y 2023. La oficina técnica de la Grama en Santa Coloma de Gramenet, adjudicada en 2018 a una unión temporal de empresas liderada por ACPP con Learning by doing, donde Lluís y yo colaboramos en el diseño del proyecto. Y la Cambarica, en el municipio cántabro de Camargo, formulada en 2021 y ejecutada entre 2022 y 2023.
A todo eso hay que añadir un quinto expediente, recién presentado en abril de 2026, que no es moneda municipal pero pertenece al mismo campo y abre horizonte latinoamericano: HabanaESS, el laboratorio de innovación social para una transición justa, verde y digital en La Habana que ACPP lidera en consorcio con ARCI (Italia) y la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. Dentro de ese proyecto hemos diseñado HabanaDAX, un sistema de intercambio multilateral de servicios entre empresas inspirado en la experiencia sarda de Sardex y en la práctica municipal de Santa Coloma de Gramenet, y que cuenta con la colaboración directa del equipo de Sardex. El mismo ecosistema italiano que Muns nombra cuando evoca Cerdeña, ahora visto desde La Habana: un diálogo triangular Italia–España–Cuba en el que traemos al marco legal cubano el aprendizaje que Sardex y la Grama compartieron dentro del proyecto europeo Digipay4growth.
De las cuatro, la Grama es la que sigue en pie. Los otros tres procesos se apagaron, cada uno en un punto distinto del camino. La teoría la aprendí en los mismos libros que estos autores. La práctica me la enseñó el campo, despacio, caso a caso.
Muns, Van Arkel y Alenda-Demoutiez describen con claridad las condiciones que hacen posible que una moneda municipal despegue: liderazgo político continuado, arquitectura legal sólida, oficina técnica profesional, tejido de usuarios comprometidos. Cuando las cuatro están, como en Santa Coloma, la cosa funciona. Cuando alguna falla, pasa lo que les pasó a los otros tres expedientes que cuento a continuación, y que leídos a la luz del libro se entienden mejor.
5. Tres ausencias que confirman la tesis
La Ossetana de San Juan de Aznalfarache fue, en su momento, la moneda social municipal más desarrollada del Estado español. Setecientas seis familias beneficiadas, veintisiete comercios, siete mil ciento tres compras, más de doscientos trece mil euros puestos a circular en un circuito cerrado. Un multiplicador local pionero. Visitas de instituciones catalanas, andaluzas, cordobesas. La consejera de Innovación de la Junta de Andalucía visitó el proyecto en una de sus primeras salidas oficiales. Llegó a presentarse en Barcelona, Hospitalet y la propia Santa Coloma de Gramenet como una de las experiencias españolas del campo.
La Ossetana topó con algo que el libro nombra solo de refilón: la oposición política como factor de contexto. Dos partidos de la derecha presentaron denuncia contra el gobierno municipal por prevaricación y malversación. El juzgado archivó la causa en febrero de 2025 sin apreciar delito. La audiencia provincial confirmó después el sobreseimiento. Ocho años de proceso, finalmente limpios. Pero la moneda, para entonces, ya había cerrado. Lo que Muns describe en abstracto como necesidad de estabilidad política para sostener una innovación municipal se vivió en San Juan como su reverso concreto.
La segunda es la acción demostrativa de Cerro-Amate, en Sevilla, que el proyecto europeo MedTOWN llevó entre 2019 y 2023. El Regional Monitoring and Evaluation Report of the Demonstrative Actions, firmado por Samuel Barco Serrano y publicado por ACPP y DIESIS Network en octubre de 2023, deja constancia pública de lo que pasó: la iniciativa tomó como referencia directa la Ossetana, a la que el informe nombra con todas sus letras, y desarrolló los elementos legales, tecnológicos, administrativos y económicos necesarios para operar. Cito literalmente:
"In the end, neither of the two complementary currency proposals, the local public one associated with social services, and the commercial one, could be implemented, although all the necessary legal, technological, administrative and economic elements have been developed."
MedTOWN Regional M&E Report, octubre 2023, p. 22.
La herramienta quedó lista. El momento político en Sevilla, ensombrecido por el proceso abierto a un paso de allí (San Juan y Sevilla están pegadas, separadas solo por el puente del Patrocinio), no lo estuvo. El informe de Barco lo traduce con elegancia institucional: "the demonstrative ethos of a project aiming at testing innovative approaches entails a certain level of risk". En castellano de calle: a veces una herramienta no despliega no porque esté mal hecha, sino porque el territorio todavía no puede sostenerla. Una pieza técnicamente impecable que, leída a la luz del libro, hubiese exigido lo que Muns llama entorno adecuado. Y que en ese momento no podía tenerlo.
La tercera es la Cambarica, en Camargo. Se formuló en otoño de 2021 al amparo de la Orden UIC de la Consejería de Cooperación al Desarrollo de Cantabria, en agrupación con el Ayuntamiento de Camargo y la Fundación UCEIF de la Universidad de Cantabria, con 105.500 euros de coste. Nos la aprobaron. Arrancó en mayo de 2022 y se presentó públicamente el 16 de diciembre en la Sala La Vidriera, con vicepresidente del gobierno autonómico, alcaldesa, consorcio técnico y ponencia magistral de un catedrático de economía aplicada de Sevilla. Una tarde luminosa de la que salimos convencidos.
Lo que faltó en Cambarica fue lo que Muns describe como liderazgo sostenido. Un ayuntamiento que firmó, que acogió el acto público, que puso a su alcaldesa a presentar el proyecto, pero que no tradujo el gesto en flujo real de gasto social a través de la plataforma. Dos reformulaciones presupuestarias en 2023, reintegro parcial en junio, cierre contable en septiembre.
Lo que sí quedó fue el diseño completo del sistema, con su arquitectura legal y su plataforma tecnológica preparadas, y una metodología específica de medición de impacto económico local desarrollada junto a las universidades participantes en el proyecto. Un cuerpo de conocimiento que puede servir a futuros intentos, en Camargo o en cualquier otro municipio, aunque la Cambarica no haya llegado a circular. Faltó el empuje municipal continuo que el libro señala, en su capítulo sobre Santa Coloma, como la palanca que marca la diferencia. Exactamente el factor que los autores identifican como crítico.
Juntas, las cuatro monedas dibujan el mapa que el libro propone sin acabar de trazarlo en la superficie. Cuando las condiciones que los autores describen se alinean, como en Santa Coloma, de cada diez euros concedidos nueve vuelven al tejido local. Cuando alguna de esas condiciones falla, la moneda no llega, aunque el diseño sea comparable. Las tres ausencias confirman la tesis por vía negativa. Y eso, lejos de debilitar el libro, lo subraya: el Booster de Valor Social es también un ecosistema de condiciones políticas que hay que cuidar, además de una receta técnica.
6. Lo mejor del libro está más adentro
Quiero detenerme ahora en lo que el libro hace mejor y que, sospecho, pocos lectores van a celebrar como merece. Los capítulos cinco y seis son el núcleo más filoso. Ahí los autores se atreven con un diagnóstico que pocas obras de divulgación económica firmarían de forma tan directa: la escasez del dinero no es un accidente de la naturaleza, es un mecanismo. El monopolio bancario favorece la competencia por recursos escasos. Los tipos de interés succionan dinero de las economías desfavorecidas hacia las metropolitanas. Entre el diez y el cincuenta por ciento del precio de cualquier producto está destinado, según calculan, al pago de intereses y beneficios financieros. El dilema del prisionero aplicado a la política municipal de compras: cada ayuntamiento decide racionalmente comprar al más barato, el más barato no es del barrio, y el barrio se vacía. Nadie rompe el bucle individualmente.
Este diagnóstico no es original de Muns y Van Arkel. Hay ecos de Keynes, de Silvio Gesell, de Bernard Lietaer, de Mazzucato. Pero la síntesis es limpia, y está apoyada en gráficos honestos y en bibliografía seria. Y sobre todo, traduce el diagnóstico a una propuesta práctica. No se queda en el reproche. Dice: si esto es así, ponemos aquí un contador de tiempo, aquí una comisión de cambio, aquí una oficina técnica que medie entre la administración y los usuarios. Y el multiplicador sube.
Ese salto del diagnóstico a la propuesta es el mérito mayor del libro. Es también la razón por la que se lee tan bien. No hay lamento. Hay plano del edificio. Y en un campo donde sobra la queja sistémica y escasea el método, tener un plano bien dibujado es un servicio público.
Hay, con todo, una herramienta que el libro deja apuntada sin desarrollar y que a mí me parece cada vez más decisiva: los sandbox regulatorios, esa figura jurídica europea que permite experimentar con innovaciones financieras bajo un paraguas de excepción supervisada. En la práctica, muchas de las monedas municipales que han despegado lo han hecho operando en vacíos regulatorios que podrían haberse formalizado como sandbox y no lo hicieron. Santa Coloma consiguió una arquitectura legal solvente hablando con la Universitat Pompeu Fabra y con el Banco de España, pero lo hizo caso a caso, sin un marco experimental previo que le diera cobertura. La Ossetana operó en ese mismo vacío y la pagó cara. Cambarica no llegó siquiera a explorar lo que su marco legal permitía. En los proyectos europeos MedTOWN y MedRiSSE que ACPP coordinó aprendimos que un marco sandbox, o en su defecto una lectura creativa y explícita del marco existente, es condición casi necesaria para que un ayuntamiento pueda innovar sin miedo a que un interventor o una oposición le abra un frente. Mencionar esta herramienta al leer a Muns no le resta mérito al libro; le añade el siguiente peldaño.
7. Compañeros de lectura
El libro invita, por construcción, a conversar con otros textos del ecosistema. Hay una pequeña biblioteca pública en la web de ENI CBC Med que acompaña bien a este manual, producida por los dos proyectos europeos que ACPP coordinó desde el Área de Economía Social y Solidaria durante la última década: MedTOWN (2019-2023) y MedRiSSE (2021-2023).
Dos de esas piezas dialogan especialmente con el libro de Muns:
El Regional Monitoring and Evaluation Report of the Demonstrative Actions (octubre de 2023), firmado por Samuel Barco Serrano bajo copyright compartido de ACPP y DIESIS Network, aplica criterios OCDE-CAD (relevancia, coherencia, efectividad, eficiencia, impacto, sostenibilidad) a las seis experiencias piloto de MedTOWN en España, Grecia, Portugal, Palestina, Jordania y Túnez. Samuel Barco, investigador de DIESIS Network y autor de publicaciones ESS desde 2012, ofrece aquí el tipo de evaluación técnica que completa las narrativas de terreno y las convierte en aprendizaje europeo.
El MedRiSSE Replication Toolkit (febrero de 2023), redactado por el centro ARCO de la Universidad de Florencia en el marco del proyecto de capitalización que ACPP coordinó y que yo acompañé de cerca con ARCO durante sus dos años de vida, ofrece 226 páginas de rutas de replicabilidad para cinco buenas prácticas ESS del Mediterráneo, una de ellas la moneda local digital de MedTOWN. Sistematiza factores contextuales, drawbacks y riesgos, e introduce la posibilidad del sandbox regulatorio como estrategia de afrontamiento. Responde a la pregunta que el libro no siempre se detiene a plantear: cuándo replicar y cuándo esperar.
Donde el libro entrega el plano técnico de cómo construir una moneda municipal, estos dos documentos entregan el mapa institucional que lo acompaña: evaluación y replicabilidad. Mi sugerencia práctica al lector: el libro de Muns primero, porque es el que da vocabulario y arquitectura. Los dos compañeros cuando uno tenga que llevar la tesis a su propio ayuntamiento y empiece a encontrarse con las paredes reales del oficio.
8. Cierre: una invitación
En el capítulo doce, Muns firma una frase que me he quedado subrayando. Cuando describe por qué algunos responsables municipales consideran que oponerse a la adopción de herramientas fintech es una forma de actuar responsablemente, dice que en realidad esas autoridades podrían estar sirviendo inadecuadamente al interés público al mostrarse reacias a innovar. Ahí está la política del libro en una sola línea. La prudencia municipal mal entendida tiene costes concretos: dinero público que se escapa, barrios que se vacían, empleo que no llega.
Yo mismo he visto esa frase hacerse verdad en municipios de distintos signos políticos y tamaños. También he visto a municipios que sí se atrevieron y cosecharon lo que este libro documenta: multiplicadores que se triplican, cohesión que vuelve, comercios que resisten. El Booster de Valor Social no es una promesa abstracta. Es un marco probado con datos, planos y precedentes.
Si trabajas en un ayuntamiento, leyendo este libro tendrás el vocabulario y los instrumentos para empezar una conversación distinta con tu dirección económica y tu departamento de servicios sociales. Si enseñas economía política, este libro te ahorra buscar la bibliografía actualizada en monedas complementarias. Si militas por alguna variante de economía social y solidaria, encontrarás aquí no una consigna, sino un mapa. Si eres, como yo, alguien que ha acompañado en campo estos procesos, lo leerás reconociendo lo que se hizo bien, aprendiendo lo que nosotros no supimos nombrar, y queriendo volver a intentarlo con mejores herramientas.
Comparte el libro. Regálalo a tu concejala de turno. Llévalo a la próxima reunión de presupuesto participativo. Y si puedes, invita a Lluís Muns, Henk van Arkel o Juliette Alenda-Demoutiez a una jornada en tu ciudad. Lo van a contar mejor que yo, porque llevan tres años afinando la explicación.
Yo, por mi parte, cierro este artículo con la intuición que da acompañar cuatro monedas en una década: que cada libro bien escrito sobre el campo hace más probable que el próximo intento funcione. Este es uno de esos libros. Vale la pena tenerlo en la estantería y, sobre todo, vale la pena ponerlo a trabajar.
Fuentes públicas citadas en el ensayo
- Lluís Muns Terrats, Henk van Arkel y Juliette Alenda-Demoutiez. Reinventar el valor del dinero para impulsar la economía local. Editorial Tu Voz en mi Pluma, Barcelona, marzo de 2025. ISBN 978-84-12979-00-8.
- Samuel Barco Serrano. Regional Monitoring and Evaluation Report of the Demonstrative Actions. MedTOWN Project, ACPP y DIESIS Network, octubre de 2023. Disponible en enicbcmed.eu.
- Camilla Guasti, Vittoria Vineis y Enrico Testi (ARCO / PIN – Universidad de Florencia). MedRiSSE Replication Toolkit. MedRiSSE Project, febrero de 2023. Disponible en enicbcmed.eu.
- Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet. Informes anuales de trazabilidad del CCS (2015-2022). Disponibles en gramenet.cat y gramamoneda.cat.
- Reglamento del Circuit de Comerç Social de Santa Coloma de Gramenet, publicado en el BOP de la Diputación de Barcelona.
Agradezco a Lluís Muns el libro físico y los diez años de conversación que lo preceden.